Santiago es un joven que con su sed de conocer nuevos lugares se aventura a ser pastor, cuidando sus ovejas y llevándolas al pueblo para vender su lana, Santiago, tiene una vida relativamente tranquila, pero sin previo aviso, tiene un extraño sueño que le indica la ubicación de su meta en la vida, un tesoro.
Santiago va con una vieja gitana que le dice el significado de su sueño, que ese tesoro es real y que por haberle dicho eso, la gitana, pidió un diez porciento cuando él encontrara el tesoro.
Confundido, el joven, esta en una plaza leyendo un viejo y pesado libro cuando se aparece un viejo, que le empieza a hacer preguntas a Santiago, y este molestándose intenta irse, pero recordando las enseñanzas de su padre no es grosero con él y mejor se queda con él.
El viejo dice que es un libro que habla sobre lo que todos hablan y no vale la pena leerlo. Santiago, increíblemente asombrado, le pregunta que si ya lo había leído a lo que el viejo le responde afirmativamente.
El viejo le cuenta que es un rey, el Rey de Salem.
Le vende el 10% de sus ovejas y el misterioso Rey le da unas piedras místicas, una negra y una blanca , y le contó una historia y le dijo que la meta en la tierra de todo hombre es su Historia Personal, encontrarla y alcanzarla. "Cuando una persona desea realmente algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo" fue la frase que dejo plasmado el recuerdo del viejo rey en el muchacho.
Pasa en barco en por el estrcho de giblartar de España a África. En una tierra extraña, donde todos hablan lenguas extrañas y tienen unas costumbres y forma de vestir muy diferentes. Donde reinan los ladrones y bandidos y no podías confiar en nadie.
Cuando es robado se siente miserable y tonto. Ayudado por un noble hombre se vuelve a aventurar a las calles del Tanger hasta encontrar con un negocio de Cristales, en el cual entró y empezó a limpiar los cristales en exhibición, el dueño percatándose de esto dejó que hiciera lo que estaba haciendo sin decirle nada, después con señas empieza a decirle que tenia hambre y lo pasó a un comedor donde el dueño le habló en español y le dijo que no era necesario haber limpiado los recipientes, porque su religión lo obliga a darle de comer al hambriento, a lo que el muchacho pregunta asombrado entonces porque lo había dejado limpiar los cristales a lo que el responde que necesitaban limpiarse de vez en cuando.
El señor contrató al muchacho, y trabajaba con empeño se gana mucho dinero para poder regresar y comprar todo su rebaño de nuevo y gana dinero suficiente como para duplicar su antiguo rebaño, Santiago piensa que ese era su tesoro. Pasaba poco menos de un año, cuando un vendedor de té llegó al negocio y ofreció servir té. El dueño de la tienda respondió negativamente ya que en su interior tenía miedo a lo desconocido, tenía miedo a que su negocio crezca y no lo pudiese controlar solo.
El dueño le contó que a veces los sueños no se pueden cumplir por la falta de determinación de la gente, entonces recordó al viejo rey, de su Leyenda Personal, se había olvidado totalmente de ella.Un día el muchacho estaba adormitado en las arenas, cuando dos gavilanes vuelan en el cielo y en ese mismo instante tiene una visión, en el cual ve a cientos de hombres entrando en el oasis, matando y quemando todo a su paso.El muchacho le contó a los Jefes Tribales, el cual le hicieron caso omiso, argumentando que el desierto nunca da señales ha extraños.El joven tenía la credibilidad de todos y ya estaban preparados.
Esa misma noche, el joven, estaba caminado por el desierto; de repente un jinete negro con voz grave e intimidante le pregunta que si él había sido la persona que tuvo la visión a través de los gavilanes a lo cual respondió afirmativamente, argumentando que los gavilanes lo habían escogido para decirle lo que tenían que decir.
El Jinete desenvaino su espada y rozó con ella la cabeza inclinada del chico. Era tan filosa que salió una gota de sangre. La última y más intimidante pregunta es la que ¿por qué estaba ahí? a lo cual responde que buscaba su Leyenda Personal y es un tema que tú el Jinete jamás podrás entender. El Jinete envaino su espada y un halcón llegó a su hombro. El Jinete responde diciendo que había puesto a prueba su valor. "El coraje es el don más importante para quien busca el Lenguaje del Mundo".Después el alquimista "auto acepta" ya que Santiago estaba dudoso ser el guía hasta las piramides de egipto, en esos momentos Santiago se vuelve otro ya que se "convierte" en una persona "normal" que no quiere seguir sus sueños ni su Leyenda Personal, se vuelve un conformista que sólo quiere vivir en el oasis con su amada Fátima, el alquimista le explica a Santiago que si no sigue su Historia Personal vivirá un tiempo feliz pero será una persona vacía.Santiago se despide de Fátima y parte a la mañana, Fátima jura que le esperará y que mandará besos y su perfume a través del viento.
El alquimista y el muchacho parten y después de varios días pasan por un clan algo peligroso sin decirles nada.
Unos soldados los inspeccionan y encuentran en el equipaje del alquimista un frasco lleno con un líquido amarillo y un "huevo" de cristal amarillo los guardias preguntándoles que eran esos raros objetos, el alquimista responde con la verdad, diciéndoles que es el elixir de la larga vida y con ella jamás caerán enfermos y el otro artículo es la piedra filosofal con un solo grano de ésta cualquier metal es convertido en oro. Los soldados se ríen y los tachan de locos.
Después de alejarse de los soldados, Santiago, pregunta y duda de aquel acto (lo que dijo el Alquimista) y este responda que lo dijo para enseñarle una simple y valiosa lección de la vida, "los hombres no reconocen los tesoros aunque estén frente a sus ojos" ya que simplemente los hombres no creen es tesoros.Siguieron su camino y llegaron a un monasterio donde les atendió un monje vestido de negro, los invitó a pasar y empezaron a charlar. Luego el Alquimista tomó un pedazo de metal, de forma esférica, y lo convirtió en oro. Luego lo partió en cuatro, le dio un pedazo al monje (por su ayuda a todos los peregrinos), le dio un pedazo al muchacho para seguir su camino, se guardó un pedazo y después le volvió a dar al monje por si lo necesitaba el muchacho.
El Alquimista regresó a su tienda y el muchacho siguió, horas más tarde, el muchacho llegó a las piramides y empezó a cavar. Agotado, llegaron unos asaltantes y encontraron oro en la ropa del muchacho. Lo golpearon y dijo gritando "estoy buscando un tesoro". Pararon de golpearlo y el líder le dijo "no morirás, para que notes que un hombre no puede ser tonto para seguir un sueño y cruzar el desierto para eso"; le dijo que el también había tenido un sueño, sobre un tesoro en una Iglesia semidestruida en España y que no era tan tonto como para ir sólo por un sueño.
Acostado, mirando las estrellas, una corriente de aire que provenía del desierto, tocó a Santiago. Aquel perfume y aquel beso que le llevó el viento le parecía conocido. "Ya voy Fátima" fue la última frase.
lunes, 20 de octubre de 2008
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